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Recuerda que todo lo que está en frente de ti, es sólo tu espejo…

Esta frase lleva conmigo ya varios años y no dejo de sorprenderme y de reconocerme, de aceptarme y trabajarme, de encontrarme y ser compasiva conmigo…

Y es que es verdadero (desde donde yo lo vivo) que sólo puedo ver y reconocer lo que en mi habita; que lo que digo, habla de mi.

El ejemplo que tengo a la mano para hacerlo evidente son los niños.  Tuve un caso muy particular hace algunos años, cuando era maestra de primaria; una de mis niñas, además de llevar días distraída, con la mirada un poco perdida, de pronto en clase me preguntaba cosas de índole sexual, cosas muy específicas… una niña de 10 años.  Un niño no habla de lo que no conoce, un niño no puede decir malas palabras sin haberlas escuchado antes, un niño sólo hará lo que conoce, lo que está aprendiendo.  Así pues, era “evidente” que esta niña estaba hablando de algo que ya conocía, el resto de los niños no.  Pues en efecto, sus hermanos mayores llevaban algún tiempo abusando sexualmente de ella.

Así como este ejemplo, pasa con nosotros, no podemos usar palabras que no conocemos, no podemos reconocer algo que no está en nuestro rango de conocimiento.

Todo lo que veo, es visto por mi… el mismo objeto podría ser visto de otra forma por otro observador, la misma experiencia podría ser vista de otra manera por otro observador; así que la única variable es “el observador”.

Si TÚ-YO eres la única variable, entonces habría que observar lo que observas, dónde está tu atención, qué es lo que eliges ver, buscar, encontrar, reconocer de las personas?

Entonces, si todo lo que está en frente (el árbol, tu hijo, tu pareja, tu padre, el tráfico, tu vecino, tu auto, tu casa…) es UN ESPEJO… QUÉ VES? QUÉ PODRÍAS ELEGIR VER? 

Felices reflexiones, te abrazo fuerte!

Me encantaría leer tus reflexiones, recuerda que me puedes contactar en mis redes sociales.  

BENDICIONES.

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